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martes, 9 de agosto de 2011

The Wire: 10 dosis de la mejor serie de televisión


Estudio de una ficción muy realista

Lo dicen todos los genios. Uno intenta hacer una obra lo mejor que puede y después es el público quien te pone en tu sitio. Ingrid Bergman comentó en su día a Alfred Hitchcock durante el rodaje de Atormentada, que el único requisito de su participación en la película es que se tratara de una obra maestra. Hitchcock no pudo más que asegurarla que haría todo lo que estuviera en su mano para hacer una gran obra, pero no sería él ni ella ni el productor quien la determinara como obra maestra. Somos nosotros, el público 50 años después, quien podemos decir con el transcurrir de los años si una obra cinematográfica puede ser catalogada de obra maestra partiendo desde una mirada histórica, social y artística. Si David Simon se hubiera propuesto realizar una obra maestra seguramente no lo habría conseguido.

The Wire: 10 dosis de la mejor serie de televisión estudia cómo se germinó lo que para muchos es una obra maestra y la mejor serie de televisión de toda la historia. No soy de los que suelen hacer afirmaciones tan radicales, ni si quiera soy capaz de valorar quién es a mi gusto el mejor director de la historia ni mi película favorita, pero lo que sí que puedo sostener con rotundidad es que The Wire es la mejor serie de televisión de la que he podido disfrutar.

Este ensayo elaborado por diferentes autores especialistas en cine, televisión, literatura o sociología disecciona las claves del éxito de una serie de televisión concebida para trasladar los problemas de la sociedad a la pequeña pantalla, partiendo desde Baltimore, de la manera más realista posible sin ninguna intención de facilitar el visionado al gran público. Es una serie que, según el creador David Simon, está concebida para los que no tienen prisa por consumir un producto, ni tienen miedo en reconocer la realidad, son críticos e inconformistas con el sistema y no toleran los abusos de poder ni la falta de caridad con los marginados. Es en resumen una serie que hay que querer verla y dedicarle tiempo, ilusión y ganas.

The Wire: 10 dosis de la mejor serie de televisión disecciona las grietas que la serie de televisión desempolva sobre el sistema económico y social actual. Narra además la historia de cómo un periodista de Baltimore pudo levantar un proyecto tan importante sin que los productores vieran beneficios hasta años después de su creación. No es una serie corriente sobre asesinatos y detectives. Es una serie creada entre otros por un detective que trabajó más de 20 años en el departamento de policía de Baltimore, un periodista que estuvo otros tantos en el periódico más importante de la ciudad, escrita por diversos guionistas de la casa formados en la novela negra e incluso cuenta con actores sacados de las mismas esquinas de los barrios más problemáticos del lugar.

El autor quiso desde un primer momento plasmar la realidad, una realidad que no ve en las creaciones cinematográficas y televisivas hollywoodienses, por lo que decidió rodearse de profesionales alejados de las influencias de la costa californiana para poder plasmar sobre el papel un proyecto humano que llegara a concienciar al espectador inquieto.

El libro además cuenta con un regalo final. Un relato de ficción del escritor George Pelecanos, guionista de la serie, que en 10 páginas narra la historia de un joven negro que no habiendo elegido las difíciles circunstancias de la vida que le rodean son éstas las que le llevan a su perdición; siendo éste lo que podría ser perfectamente el resumen de las cinco temporadas de lo que The Wire quiere denunciar.


miércoles, 1 de junio de 2011

LOS SOPRANO FOREVER



¿Por qué nos atrae el “monstruoso” Tony Soprano?

Obra que se autodenomina por sus autores como el antimanual, se inmiscuye en el relato de Los Soprano no sé si de manera diferente, pero sí al menos analiza las claves fundamentales del éxito de esta serie genial producto de la HBO.
Una de las cuestiones básicas cuando estudiamos el mundo de la ficción es abarcar las razones por las cuales personajes terroríficos como Al Capone (Los intocables), Joen Doe (Seven), Norman Bates (Psicosis), Hannibal Lecter (El silencio de los corderos), Alex (La naranja mecánica) o el propio Tony Soprano son tan atractivos para el espectador llegando incluso a ser admirados en muchos aspectos.
Los Soprano Forever aborda este interrogante primero desde la diferenciación entre ficción y realidad. Un admirador del Tony Soprano ficcional seguramente aborrecería conocerle en la realidad, además de por supuesto temerle. Sin embargo nos atrae el modo en el que transgrede las normas, algo que nos parece admirable, aunque ni si quiera sea una opción para nosotros en la “realidad”. Su rompedora conducta contra el sistema, la frialdad para negociar, la carencia de escrúpulos para avasallar al resto llegando incluso a asesinar y su enorme inteligencia, son rasgos más que suficientes para que quedemos prendados ante el televisor. Un acertado análisis que hacen los autores de la obra es diferenciar entre admirar y sentirse identificado.
Nadie ve Star Wars y se siente identificado con Darth Vader, pero en cambio siente admiración por su lucha en el lado del mal. Tampoco nos sentimos identificados con Norman Bates en Psicosis, pero llegamos a desearle suerte en su batalla contra la locura. Exactamente nos ocurre lo mismo con Tony Soprano, no nos identificamos con los asesinatos, las prostitutas, el soborno ni las drogas, pero sí admiramos cómo alguien vive tan al margen del sistema, sin acatar las “aburridas” normas sociales.
El libro o antimanual nos describe el por qué de éste modo de vida, relacionándolo directamente con la era en la que vivimos, carente de valores y llena de un excelso vacío en el ser humano: hablamos de existencialismo. El vacío, el no temer a la muerte, el pensamiento único del presente, la carencia de empatía, produce en los personajes de la serie conductas abominables creando un mundo donde cualquiera está expuesto a la muerte y al vacío existencial.
Para David Chase, creador de Los Soprano, no existe un por qué ni un final claro, detallado excelentemente en el último capítulo de la serie, donde la muerte son 11 segundos en fundido a negro.