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sábado, 11 de junio de 2011

INSIDIOUS



Honesta e insatisfactoria

Puestos a pasar un buen rato en el cine, Insidious te concede, si no toda la película, sí algunas buenas dosis de terror del bueno.
El director y guionista de la aclamada Saw, James Wan, dirige esta obra que cierra bien el final, aunque sus evidentes referencias cinematográficas a la hora de la elaboración de la historia alejan a la cinta de poder llegar a ser un clásico.
Insidious es una película de terror muy fiel a su género, donde no falla la música estridente, los diablos, niños inocentes y viejos fantasmas. La trama está repleta de guiños a otras grandes obras de terror, rememorando incluso algunas secuencias a Los Otros.
En varios momentos el director logra brillantemente involucrar al espectador en la historia, llevándolo a la “oscuridad” absoluta. Esto se lleva a cabo con efectos visuales geniales y con la creación de una tétrica atmósfera que provoca inquietud y pavor en el espectador.
Sin embargo James Wan no logra sorprender tanto como sí lo hiciera con la primera película de la saga Saw (el resto dejan mucho que desear). Hay ciertos elementos de la cinta muy originales, como los viajes astrales o los sueños, pero no llegan a ser explotados como sí apuntaban al inicio.
No hay que olvidar que lo único que busca el género de terror es crear inestabilidad emocional en el espectador, y aunque Insidious no consigue llevarte totalmente a ése estado, sí que al menos hace un intento honesto.

NOTA: 4

miércoles, 1 de junio de 2011

LOS SOPRANO FOREVER



¿Por qué nos atrae el “monstruoso” Tony Soprano?

Obra que se autodenomina por sus autores como el antimanual, se inmiscuye en el relato de Los Soprano no sé si de manera diferente, pero sí al menos analiza las claves fundamentales del éxito de esta serie genial producto de la HBO.
Una de las cuestiones básicas cuando estudiamos el mundo de la ficción es abarcar las razones por las cuales personajes terroríficos como Al Capone (Los intocables), Joen Doe (Seven), Norman Bates (Psicosis), Hannibal Lecter (El silencio de los corderos), Alex (La naranja mecánica) o el propio Tony Soprano son tan atractivos para el espectador llegando incluso a ser admirados en muchos aspectos.
Los Soprano Forever aborda este interrogante primero desde la diferenciación entre ficción y realidad. Un admirador del Tony Soprano ficcional seguramente aborrecería conocerle en la realidad, además de por supuesto temerle. Sin embargo nos atrae el modo en el que transgrede las normas, algo que nos parece admirable, aunque ni si quiera sea una opción para nosotros en la “realidad”. Su rompedora conducta contra el sistema, la frialdad para negociar, la carencia de escrúpulos para avasallar al resto llegando incluso a asesinar y su enorme inteligencia, son rasgos más que suficientes para que quedemos prendados ante el televisor. Un acertado análisis que hacen los autores de la obra es diferenciar entre admirar y sentirse identificado.
Nadie ve Star Wars y se siente identificado con Darth Vader, pero en cambio siente admiración por su lucha en el lado del mal. Tampoco nos sentimos identificados con Norman Bates en Psicosis, pero llegamos a desearle suerte en su batalla contra la locura. Exactamente nos ocurre lo mismo con Tony Soprano, no nos identificamos con los asesinatos, las prostitutas, el soborno ni las drogas, pero sí admiramos cómo alguien vive tan al margen del sistema, sin acatar las “aburridas” normas sociales.
El libro o antimanual nos describe el por qué de éste modo de vida, relacionándolo directamente con la era en la que vivimos, carente de valores y llena de un excelso vacío en el ser humano: hablamos de existencialismo. El vacío, el no temer a la muerte, el pensamiento único del presente, la carencia de empatía, produce en los personajes de la serie conductas abominables creando un mundo donde cualquiera está expuesto a la muerte y al vacío existencial.
Para David Chase, creador de Los Soprano, no existe un por qué ni un final claro, detallado excelentemente en el último capítulo de la serie, donde la muerte son 11 segundos en fundido a negro.

miércoles, 25 de mayo de 2011

EL INOCENTE

                                          


El universo del thriller es un terreno pantanoso.

Uno de los géneros más difíciles de ejecutar es el thriller. Sin embargo en la industria hollywoodiense parece más difícil todavía ya que son pocos lo que consiguen ser realmente innovadores.
El inicio de “El Inocente” tiene un planteamiento que parece distinto, un abogado que, si no es estafador, al menos roza el límite de la moral en los pactos con sus clientes. Cuando te enfrentas ante la presentación del abogado protagonista, aprendemos a ver el modo de ganarse sus clientes de manera original y llamativa y sientes que puedes enfrentarte a una cinta diferente. 
En el comienzo del segundo acto, cuando comienza la investigación principal de la trama, se sugiere que la historia va a ser narrada al efecto Rashomon, misma historia contada por diferentes versiones y ninguna la verdadera. Dicho “efecto” resultó ser un espejismo, quizás sólo mio.
Todo acaba siendo algo desilusionante porque la historia vuelve a estar llena de estereotipos siguiendo el esquema archiconocido de películas como Al filo de la sospecha.
El arco de transformación del protagonista termina por desdibujarse al final, permaneciendo confuso no sé si por astucia del guionista o por profesión.