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martes, 21 de junio de 2011

MICMACS, UN GRAN FOLLÓN


El cine no es sólo una excusa para rodar: hay que narrar.

En cierta manera y aunque algún estimado lector pueda suponer que de tan obvio suene estúpido, quiero remarcar que el cine, denominado séptimo arte, es ante todo el poder de contar historias a través de instrumentos que ya hubieran querido para sí Shakespeare, Dickens o Cervantes.
Algo tan elemental parece que no es tenido en cuenta por el director de Amelie y Micmacs, Jean-Pierre Jeunet, gran heredero del cinema du look, donde tiende a querer demostrar su gran manejo del lenguaje cinematográfico acompañado, intencionadamente o no, de una pobre historia. Lo que hay que exigir en una novela o en una película es que te den una gran historia.
Consciente de que los ojos de muchos puedan irritarse, me atrevo a decir que Amelie se parece más a un videoclip que a una película. La música de Yann Tiersen acompañada de los pintorescos retratos de París crean un ambiente agradable, pero no por ello es una gran historia: se trata, a mi juicio, de una gran obra de videoarte.
Micmcas es más de lo mismo, personajes vacíos atrapados una historia sin salida.
Jean-Pierre Jeunet intenta noblemente abarcar el mayor problema que hay, desde mi óptica, en nuestra sociedad: la venta de armas por parte del mundo occidental a los países pobres. Sin embargo se marca como objetivo hacer de tan trágico asunto un canto poético lleno de fantasía y originalidad, que en mi caso, sólo logró aburrirme y echarme de la historia ya desde la pésima presentación del protagonista.
Hay críticos que opinan que es una obra “desternillante” y “divertidísima”. La taquilla y los espectadores darán su veredicto. El mío, ya lo saben.


NOTA: 2

martes, 14 de junio de 2011

PEQUEÑAS MENTIRAS SIN IMPORTANCIA



Una película realista sobre un grupo de amigos al que pertenecemos.

            Si alguien se atreviera a afirmar que no se engaña, estaríamos sin lugar a duda ante un hombre de dudosa honestidad. Cada mañana, durante el desayuno, en el metro, con tu jefe, con amigos o demás personas que te rodean a lo largo del día, contamos pequeñas mentiras, de ésas que no molestan pero de las que necesitamos decir para engañarnos a nosotros mismos e intentar hacernos mejores. Son mentiras piadosas o “pequeñas mentiras sin importancia”.
            La extraordinaria película francesa de Guillaume Canet habla sobre los problemas y las relaciones sociales de un grupo de amigos que pasa unas vacaciones en la playa. Se trata de una obra en la que aparentemente no ocurre nada, pero que sin embargo acontecen cientos de sentimientos, frustraciones y alegrías a lo largo de la historia.
            Cada uno de nosotros tenemos unos objetivos y una meta que cumplir y ante las pequeñas trabas de la vida edificamos barreras mediante mentiras, rechazos y olvidos para conseguir nuestra finalidad. Pequeñas mentiras sin importancia disecciona sobre la hipocresía de nuestra conducta, del por qué necesitamos mentirnos cuando lo que realmente importa es vivir sanamente con tu interior, vencer tus miedos siendo sincero con tus sentimientos y poder llegar a disfrutar de lo que realmente importa: la familia y los amigos.
            Pequeñas mentiras sin importancia aúna grandes momentos cómicos con dramáticos, no sabiendo incluso si reír o emocionarte en ocasiones. La cinta, película del año en Francia, llega al interior del espectador y le hace reflexionar sobre lo que realmente más importa en la vida. Es una historia que contiene excelentes personajes que se complementan, logrando llevar nuestras preocupaciones cotidianas a la gran pantalla.

NOTA: 7